CLICK HERE FOR THOUSANDS OF FREE BLOGGER TEMPLATES »
Modelo: Danae Alegria
Fotografía obtenida de: http://www.sebastianvera.com/

No te irás sin dejarme un comentario, verdad?

miércoles 30 de enero de 2008

Las cosas no van bien



A todos mis lectores invisibles:

Muchas gracias por vuestras visitas y comentarios. Es genial haber encontrado una vía de interacción y comunicación abierta tan tremendamente positiva. Al principio, como la inmensa mayoría, no tenía claro el porqué iba yo a abrir un blog; no es que hoy en día tenga todas las respuestas, pero está claro que una de ellas es la necesidad que todos tenemos de comunicarnos, de expresarnos y de encontrar puntos de vistas afines, así como también descubrir otros puntos de vista que nos permitan expander los nuestros.

Deseaba compartir con vosotros que me encuentro en estos momentos atravesando una muy dura y difícil etapa. Soy como la imagen de mi blog: una pícara hiperactiva, divertida y elocuente, que está en constante actividad y movimiento la mayor parte del tiempo y que gusta de encontrar lo positivo en todo, que adora el cambio y detesta la rutina y la monotonía, y que por lo tanto, puede paracer la persona más divertida y feliz del mundo, incluso si el mundo se le está viniendo abajo. Una persona a la que difícilmente se le nota que está mal, vamos. Siempre he sido una persona de carácter fuerte, decidida; intento, aún en este trance continuar siéndolo, pese a que me está resultando tremendamente difícil. Me está tocando ahora enfrentarme a las consecuencias de mi conducta despreocupada, arriesgada e irresponsable, lo que no es nada fácil para nadie, ni para mi. Estoy enfermita, y no había querido admitirlo hasta ahora, que me veo verdaderamente acorralada. No había querido admitirlo porque no es fácil. No sólo no es fácil admitir que me he destruído yo solita, a conciencia de que lo que hacía podría desembocar en ésto; tampoco resulta fácil admitir que ya tengo un problema, que no es pasajero y me temo que las consecuencias alcanzadas en éste punto son irreversibles. Pero puedo detener el progreso de la enfermedad, y mejorarme mucho. Sólo depende de mi. Tengo una bronquitis crónica bastante grave, en una etapa avanzada y una insuficiencia respiratoria que ni me deja dormir bien, ni me deja realizar la mayoría de mis actividades diarias normales; el más mínimo esfuerzo me cansa y me agota. Yo diría que estoy al borde mismo del enfisema, pero mi ya desplegado melodramatismo y exageracionismo hará que más de uno piense que estoy, justo, exagerando. Pero no es así esta vez, lamentablemente. ¡Más quisiera yo!

Tengo lo que tengo porque soy fumadora. Fumo desde hace 21 años. Tengo 35. Llevo más de la mitad de mi vida fumando. No me imagino la vida sin un cigarrillo; jamás, pero nunca jamás en toda mi vida he estado más de 24 horas sin fumar, y jamás ha sido por decisión propia; siempre ha sido porque no he podido fumar, no porque no haya querido hacerlo. Y podría contar las veces con los dedos de una mano... Como cuando parí a mi primer hijo; porque con el segundo a los 30 minutos de haberme subido a la habitación, yo me estaba escapando a las escaleras de emergencia a fumar. O como cuando me operaron por un cáncer de cuello, y ni por esas tuve miedo ni me planteé dejarlo. He fumado estando embarazada, dando de mamar, y hasta estando muy enferma; nada me ha detenido nunca. No es que no me haya planteado miles de veces dejarlo; es que jamás me he sentido con fuerzas para hacerlo. Siempre he creído que me gusta fumar y que disfruto de ello. Siempre creí que algo así no me sucedería a mi (porque claro, como yo tengo superpoderes, ya sabéis...). La verdad es que aún ahora, estando como estoy, me aterra la idea de vivir el resto de mi vida sin fumar nunca más, ni uno sólo. Me dá pánico pensar que podría llegar a convertirme en un zoombie de esos que vale, logran dejarlo; pero pasan el resto de sus vidas condenados a sufrir deseando algo que no pueden tener. Yo no quiero eso para mi.

Yo quiero dejarlo y preguntarme luego cómo pude vivir tantos años fumando. Yo quiero sentir la libertad de no sentir miedo a las 9 de la noche cuando descubro que me quedan 3 cigarrillos, y pensar que eso no me va a alcanzar. Yo quiero sentirme bien y estar sana. Tiene que haber alguna manera de dejarlo sin sufrir; me aterra el hecho de ver que se hable tanto de sacrificio, de sufrimiento. Observo que el hecho de dejarlo está indefectiblemente unido a sentimientos de pena, martirio, desazón, recaídas, sentimientos de culpa. Un horror. Pero llevo una buena temporada buscando herramientas, recursos, estímulos en este sentido. La que más recientemente he descubierto y en la que estoy ahondando, es un sistema de entrenamiento de las redes neurales (network training), que busca entre otras cosas la desensibilización a ciertos estímulos aversivos mediante la aplicación de determinados protocolos; una especie de terapia psicológica. Y mientras tanto, he comprado -por si acaso- los famosos parches de nicotina. Porque tengo que dejarlo, porque quiero dejarlo, porque no me quiero seguir ahogando, porque así como es cierto que me dá miedo dejarlo por no sentirme capaz, también es cierto que más miedo me dá el pensar que me puedo poner peor, o morirme ahogada en mis propias mierdas una noche cualquiera de estas, o que me dé un cáncer -si es que ya no lo tengo-, porque ya lo tuve...

En principio, no pretendía yo aburrirles con tanta palabrería; sólo intentaba justificar que estaré un pelín ausente, quizás, ya que tengo la necesidad de concentrar mi tiempo, mis energías y fuerzas en recuperarme, y que estoy totalmente volcada investigando todo cuanto puedo en pro de lograr mi objetivo. Hay muchos que pregonan que lo único que hay que hacer es querer dejarlo, y hacerlo de una vez, sin dilaciones, de golpe y porrazo. Pero yo no creo que sea tan sencillo, al menos para mi no lo es, desde luego; el simple hecho de pensar en dejarlo, me hace sentir una ansiedad terrible y fumo más. Y resulta que estoy en un punto en el que contradictoriamente me tendría que resultar de lo más fácil, puesto que ya en estos momentos para mi fumar no es ningún placer, sino una tortura. Me duele fumar, me ahogo increíblemente, pero fumo. Apenas me encuentro pelín mejor, ¡zas!, me encuentro fumando como si nada. Y quizás escribir sobre lo que me está ocurriendo me sirve como desahogo, y como vía de reflexión personal; quien sabe, lo mismo hasta como estímulo, al comprometerme (conmigo misma) de alguna manera, al reconocer -públicamente- lo que me sucede. A no permitirme una vez más, que al encontrarme recuperada -siendo que será algo provisional, ya que he repetido las últimas crisis de insuficiencia respiratoria con márgenes muy estrechos de tiempo-, volver a caer. Es un círculo vicioso que me puede llevar a estadios mucho peores a los que evidentemente no deseo llegar.

No sé cómo lo haré. No sé si lo lograré a la primera, a la segunda o a la tercera. Pero sé que tengo que hacerlo y estoy convencida de que es lo que quiero hacer. Para mí ya no es una cuestión de elección, una opción; he llegado al punto del ultimátum. O sí o sí. Y lo voy a lograr, me cueste lo que me cueste. Sólo que soy una cobarde y quiero que me cueste lo menos posible. Así que disculpadme si no os visito o si no actualizo con mayor frecuencia, ya que estaré bastante sumergida en mi lucha personal. O no; lo mismo precisamente al necesitar desconectar, volcándome en cosas que me distraigan, me hagan necesitar aún más el contacto con todos vosotros para no sentirme tan sola y asustada. No lo sé. Pero por si las moscas, yo aviso que estoy en crisis, por si me véis desvariar o hacer cosas raras, jajajajajaja.

Un beso para todos.

sábado 26 de enero de 2008

Hippodamia convergens

S. (6 años), entra en casa completamente alborozado, corriendo con algo en la mano:

-Mamiiii, conoce a Marisol, mi nueva mascota!!!
-Cómo? Qué Marisol??? A veeer???


Y me enseña esto...




Tuve que buscar información en la web, para que S. comprendiera que no podía mantenerla con vida en cautiverio; mucho menos dentro de un vaso de cristal, ya que entre otras razones, se alimenta de otros pequeños insectos... Con la lección didáctica online, quedó satisfecho y comprendió que tendría que dejar a Marisol en libertad.

Fue todo un ritual la despedida de Marisol. Dos adultos y dos niños en la terraza de un segundo, con ese frío, liberando a Marisol...

A ver con qué me llega la próxima vez. Yo era de llevarme a casa cuanto bicho viviente me encontraba por la calle... Pobre de mi madre. Jamás pensé que llegaría a decir esto, pero... ¡cuánto la entiendo!...


viernes 25 de enero de 2008

Hoy estoy triste...



Os dejo este poema, que describe mejor que yo cómo me siento...


Tengo miedo


Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

Pablo Neruda


Y os dejo esta canción...



Ojalá pase pronto...

miércoles 23 de enero de 2008

Ellos...


Me obligan a levantarme pronto cada mañana. Les sirvo el desayuno, mientras los apuro -que se hace tarde-. Les atiendo cada día, cubriendo todas sus necesidades, intentando no dejar escapar algo importante. Les cuido y les protejo; lloro por ellos, sufro sus fracasos, bailo sus triunfos, río con ellos. Desnudo mi alma para ellos. Me desvelo por ellos cuando están enfermos. Les intento entregar lo mejor de mi cada día. Intento que aprendan a dar lo mejor de sí mismos cada día. Pese a ser desorganizada por naturaleza, lucho por mejorar e intento enseñarles a ser más productivos. Leo con ellos, los aliento a investigar y descubrir cada día algo nuevo, interesante, que los llene de mil fantasías. Los riño, les grito, les castigo privándoles de aquello que más disfrutan, cuando considero que debo imponer disciplina. No permito jamás que me falten el respeto; la verdad es que pocas veces lo hacen. Los animo a ser independientes, a que tomen sus propias decisiones, a que tengan iniciativa. Me gusta promover su creatividad; adoro cuando vienen a mi orgullosísimos a compartir sus obras, generalmente dedicadas a esta servidora. Atesoro valiosamente la mayoría de ellas. Les enseño a amar, a expresar el amor, a demostrarlo no sólo con palabras, sino con acciones, actitudes, gestos diarios.


No sé qué será de ellos dentro de 5, 10 ó 15 años. No sé si ellos también me odiarán cuando tengan la edad en la que todos odiamos a nuestros padres porque no nos entienden. No sé si ellos también cambiarán un abrazo, un beso, por un simple saludo monosilábico, mientras la puerta se cierra tras ellos al salir. No sé si me será difícil conectar con ellos cuando tengan su propio mundo. No sé si serán heavy's, gore's, nerd's o chicos de a pie. La verdad es que no tengo ni idea de cómo serán al pasar de los años.


Solo sé que por ahora, somos lo más importante los unos para los otros. Que existe una especie de cuerda entrelazada entre nosotros, invisible, que no oprime pero que te hace sentir seguro. Parte de algo; complemento de un todo. Solo sé que todavía se meten entre mis sábanas buscando un abrazo. Aún me besan por todo. Aún me admiran, me buscan, confían en mi. Aún se preocupan mucho cuando estoy enferma. Aún me dedican los dibujos. Aún me invitan a ver una peli con ellos. Aún me dicen muchas veces "eres la mejor madre del mundo".


Hoy, estando abrazada al mayor de ellos (9 años) en la puerta del cole, mientras esperábamos al menor (6 años), estuve pensando en cómo cambiarán las cosas conforme vayan creciendo. Él me tuvo abrazada todo el tiempo, sin ningún rastro de ese pudor o rechazo a demostrar el cariño públicamente que, un día de pronto, surgirá como parte del proceso natural de hacerse mayores. Echaré de menos esos gestos, cuando les dé vergüenza besarme públicamente, demostrarme su cariño.


Tengo miedo de cuando todo, simplemente, evolucione al siguiente nivel. Supongo que irá sucediendo de forma paulatina, poco a poco. Sé que es necesario, parte de la vida. Y supongo que disfrutaré, como he disfrutado cada etapa que ha transcurrido hasta ahora. Pero siempre queda el sabor amargo que te deja el no saber cómo serán las cosas entonces, cuando ya no les haga tanta falta... Supongo que les echaré de menos. Simplemente hoy he pensado en ello.

Magia



Ayer no tenía ganas de publicar. Bueno, hoy sigo sin ganas, la verdad. Así que como no tengo mucho que decir hoy, os voy a presentar a un amigo. Se llama Göblin y es un Elfo. Los Elfos son una raza noble y agraciada de seres inmortales que se parecen a los hombres; sin embargo, poseen una luz interior que revela un espíritu de pensamiento y dones únicos.

Dicen que ellos te escogen a ti, y no al revés; y al menos en mi caso, así fue. Mi vida está llena de magia; tanto para los que crean en ella como para los que no, es la verdad: soy una brujita. Y es así como un día, al pasar frente a la tiendecita donde él estaba, sentí la necesidad de detenerme; fue entonces cuando nuestras miradas se cruzaron. Me cayó tan absolutamente simpática su mirada, que no me pude resistir a llevarlo conmigo. No quise siquiera uno nuevo, en su caja; lo quería a Él. Cada vez que le miro a los ojos, me dan ganas de sonreír, siempre. Me llena de cierta energía positiva que no sé describir bien.

Se supone que cada Elfo tiene ciertas capacidades o poderes, por así decirlo; y el de Göblin está relacionado con la memoria y la activación de los recuerdos, sobretodo para encontrar cosas. Cuenta la leyenda que una vez el Mago Merlín perdió su vara mágica en el bosque y, desesperado, tras 8 días de larga e infructuosa búsqueda, tuvo que pedir ayuda a Göblin y que sólo así pudo encontrarla...

Cuando me sentí atraída hacia él, no tenía ni idea de Elfos ni mucho menos tenía ninguna información acerca de sus poderes o dones. Cuando supe los de Göblin, sentí aún más empatía hacia él; casualmente, yo siempre he tenido un don muy parecido al suyo y me hizo mucha gracia la similitud. Por no dejar de lado el hecho de que me parecía fantástico que me ayudase a encontrarme a mi misma, si eso fuese posible.

Todos tenemos secretitos... este es un pedacito de uno de los míos.

domingo 20 de enero de 2008

Sobreviviré...?



...O no.

sábado 19 de enero de 2008

Hoy no me puedo levantar...


Hoy tengo ganas de reflexionar sobre la vida y la muerte. Sobre qué pasaría si me muero esta noche. Porque es perfectamente factible que eso suceda. Os cuento. Estoy descomponiéndome lenta y dolorosamente. Primero, me ataca una bronquitis. Comienzas tosiendo un poco, y cuando te quieres dar cuenta, tienes la capacidad respiratoria reducida a la mitad, como poco. Como consecuencia, no puedo realizar ninguna actividad que implique excitarme (si, mormito; ya ves tú qué doloroso para alguien como yo). Como consecuencia, no puedo limpiar; el lunes intenté quitar un poco el polvo; lo hice con cuidado, sin alterarme mucho, en cámara lenta, vamos. Pero es evidente que la mitad del polvo que el atrapapolvo no cogió, me la comí yo. Pumba, por la noche toma ataque de asfixia. Porque por las noches es cuando peor me pongo. Cuando me tumbo, me ahogo en mis propias mierdas pulmonares. No sé dormir sentada, así que me cuesta dormir. De follar ni hablemos... vale que sí puedo follar de pie, si es necesario; pero cuando comience a gemir... me veo ahogada. No debe ser nada bonito quedarte a medio polvo, excitada y asfixiada. Y así no hay quien folle. La vida es a veces una mierda, no? Pues no. Porque esto no es todo. Para haceros el cuadro, así estoy yo: en una casa sucia y desordenada, con síndrome de abstinencia follil, con bronquitis aguda y me baja la regla. No podía, por una vez en mi puta existencia, atrasárseme? Pues está visto que no. Toma regla, toma dolor insano de vientre. Mi vida es una mierda a veces; os lo había dicho ya?




Pero si creéis que mis quejas llegarían hasta aquí, estáis completamente equívocos. Puesto que, claro está, dicen que cuando viene mucho malo, viene tó junto. Y va a ser verdad. Anoche logré dormir mejor. Como hoy es sábado, pude dormir más allá de las 7 y media. ¡Qué felicidad! Justo 5 minutos antes de que sonase mi despertador (que es mi móvil nuevo; os he contado que tengo un móvil nuevo super chulo, super pijo y super bonito?). Y cuenta la historia que esta hermosa rubia (vuelvo paulatinamente a ser hermosa, estoy a dieta) se encontraba en esa fase mañanera post-abrir-un-ojo, en la que te estiiiiiiiiras en la cama como una gata enamorada, cuando de pronto me sobreviene un fatídico ataque de tos. Fue tan brutal, que os prometo que sentí que un ojo se me salió, y lo ví volando fuera de su órbita, y hasta me lo imaginé cayendo dentro del vaso de agua que tengo en la mesilla de noche (pero con la rachita que llevo, lo suyo hubiese sido caer al suelo y que me lo pisase un niño, claro). Quedo agotada, tirada en la cama como una muñeca de trapo a la que le acaban de arrancar alguna extremidad; y así estaba yo, lánguida, recuperando el ritmo respiratorio, cuando me sobreviene un segundo ataque de tos. Éste -si cabe-, fue aún peor. Éste me hizo sentir directamente que se me salía el cerebro por las orejas en forma de puré. Pero la desgracia ocurrió justo entonces: durante el proceso de toser, en una de esas, sentí como si un rayo me recorriese desde la parte baja de la espalda hasta los dedos de los pies. Es más; recordáis esos dibujos animados en los que un rayo caía del cielo sobre algún pobre personaje, y se le veía todo negro, siendo recorrido por los haces de luz? Pues eso fue exactamente lo que sentí. Y me cagué, directamente. Eso no podía ser bueno...




Mierda. Intento mover una pierna. Responde y se mueve; vale, al menos no estoy paralítica. Qué habrá sido eso entonces? Y mientras estoy pensando en ello, ¡zas!, me sobreviene un nuevo ataque de tos. Y me vuelve a pasar lo del rayo de luz que me atraviesa la espalda. Mierda, mierda, mierda. Me suena a que me jodí alguna terminación nerviosa. Intento ponerme de pie. Aullando de dolor, descubro que no puedo erguirme. -"Toma ciática, rubia imbécil", siento que alguien me grita en el cerebro. Qué bonito!!! Qué ilu!!! Ahora sí estoy jodida de verdad. La casa hecha una mierda, yo bronquitosa, reglosa y medio paralítica. ¡Qué guay!





Eso me pasa por decirle a Mormo que lo mismo me moría sin verle. Por exagerada. Por quejica. Ahora sí estoy al borde de la muerte. Tengo que pensar cómo aprovecho éstos, mis últimos días. No me puedo ir a donde quiera que sea que uno se larga cuando se vá de este plano virtual sin haberme sacado el carné, estando a dieta y sin haber echado un buen polvo, hombre. Bueno; al menos no me habré ido sin escribir un post, futbloguito...



Veo la luz... Creo que vienen a por mi...

viernes 18 de enero de 2008

Aviso


Por si alguien me visita, que sepa que estoy en estado de excitación máxima, experimentando con diferentes plantillas porque me cansé de mi aspecto. Puede ser que cada vez que regrese, vea esto muuuuy diferente. Hasta que me decida, y hasta que encuentre cómo volver a poner mis enlaces y todo lo demás. No sé lo que estoy haciendo; lo mismo termino cargándome el blog, otra vez... Porque ya me pasó una vez...

Pero si no se practica, no se aprende!!!



Editado 5 horas después: Aún no me decido. Aún nada me convence. Pero ya he cambiado la plantilla. Estoy cansá. Desconectaré un rato.

jueves 17 de enero de 2008

Un día cualquiera

Pues gracias a la empresa que me suministra tan amablemente el servicio de adsl, al parecer, mi conexión se estabiliza. Hoy, por pura necesidad de comprobación, y no por adicción, ni por vagancia, he estado conectada todo el día, haciendo "cosas". Y parece que vá bien. -¡Qué alegría! ...Sí, pero resulta indignante que uno tenga que contentarse porque el servicio por el cual te cobran un ojo de la cara funcione correctamente. Pero así estamos, señores. Hace mucho que yo no he sentido eso de "el cliente siempre tiene la razón", o "el cliente es lo primero". Hay que dar las gracias por algo que no es precisamente, ni mucho menos, un favor.


Bueno. Gracias a que -por ahora- tengo internet, os cuento la del día. Tengo un móvil nuevo. Un móvil chulísimo de la muerte, tan fashion como su nueva dueña. Mi mejor amiga amenaza con robármelo, eso se llama envidia (cómprate uno tú, guapa). Y es de los que vienen con la tecnología esa de las videollamadas, toma ya. Y como no soy nadie si no hago la gracia... Llamo al costi al trabajo. "Hola mi amor", blablabla. Y justo cuando iba a enseñarle las tetas, me dice: "mira, saluda a Yoliiiiiiiiiiiiiiiiii". Osea, me han frustrado la intentona de videollamada erótica, claro. Y si le digo que se meta en su oficina, solo, y cierre la puerta, quedaría cantoso y la idea es que sea sorpresa. Pero conociendo mi pobre costi al personaje (uséase, moi), creo que como mucho le arrancaré una sonora carcajada y un "estaba esperando a ver cuánto tardabas, morbosilla". Cría fama...



Mientras el mundo gira, yo continúo en la investigación profunda de la mente masculina; pronto -quizás-, escribiré sobre ello. Porque es que eso de que ellos piensan todo el tiempo en el sexo y nosotras no (supuestamente), me tiene hasta los mismísimos. No mola, y encima es verdad. Pero estoy descubriendo cosas... Como por ejemplo, cómo parecernos más a ellos; lo que nos llevaría a pensar más en sexo, que a su vez nos haría desear más el sexo y como resultado, nos llevaría a follar más y seríamos más felices todos. No?




En fin; hoy he comido una manzana, he mirado el atardecer y tengo frío, aunque nada de eso importa. También he descubierto que mis gatas han destrozado mi sofá mientras el pobre estuvo expuesto toda la noche a su villanía, sin su funda, que se estaba lavando, pero eso tampoco importa. Tengo bronquitis, y eso sí importa, así que me voy a tomar mis medicamentos como una niña buena. Espero amanecer viva mañana, porque me aburre ya el aspecto de este blog y me apetece cambiarlo. Creo que dejaré mi foto, eso sí, porque la verdad es que mi culo es bonito, a que si? Además, donde estén juntas las palabras: rubia+cama+fumar+desnuda, ahí estoy yo.

miércoles 16 de enero de 2008

¡Así no hay quien publique!

Porqué publico tan poco? La pregunta del millón. Ya no es porque no sé cómo vá lo de los blogs (que tampoco es que sepa mucho, la verdad). Ya no es porque no tenga tiempo (que tampoco es que tenga mucho, que no me sobra de eso). Ya no es porque comparto el pc con 3 tíos (ahora tengo mi propio pc, un portátil precioso al que adoro y al que le tiro café de vez en cuando y él me resiste, pero esa es otra historia).

No. Ya no es por nada de eso. Ahora... ahora es porque...





Una verdadera putada. Cuando tengo tiempo, no me vá. Cuando me vá, se me cae al poco. Cuando regresa, yo no me entero. Ni os puedo leer, ni puedo publicar.. Llevo horas intentando poder publicar esto.

Quiero que me funcione internéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!